Ensayo
Escribir desde el norte
Durante mucho tiempo se escribió en el Perú como si el país tuviera un solo escritorio, y ese escritorio estuviera en Lima. Las editoriales, las ferias, los suplementos y los premios miraban hacia el mismo punto. Lo que ocurría fuera de ese radio era, en el mejor de los casos, "literatura regional": una etiqueta que suena a reconocimiento y funciona como frontera.
Escribir desde el norte no es escribir lejos. Es escribir desde otro centro. Chiclayo tiene sus esquinas, sus ritmos, su manera de nombrar la tarde; tiene también lectores, y tiene una tradición que no necesita pedir permiso para existir.
La provincia como punto de vista
No se trata de reclamar una cuota, sino de una perspectiva. La mirada desde la provincia ve cosas que el centro no puede ver: la distancia como tema, la espera como forma, la conversación de barrio como género literario.
Descentralizar no es solamente mover libros de una ciudad a otra. Es construir circuitos propios —recitales, boletines, programas, conversaciones— en los que la palabra circule sin intermediarios. Cuando eso ocurre, el mapa de la literatura peruana deja de ser un punto y se convierte en una red.
Lo que sigue
Habrá que seguir escribiendo, editando, leyendo en voz alta en lugares donde nadie esperaba un recital. Habrá que seguir invitando a otros. La literatura de un país se parece, al final, a sus caminos: es mejor cuando llega a todas partes.